Cuando queremos o nos vemos obligados a fotografiar un edificio a plena hora del día, y además queremos tener detalle en todas y cada una de las partes de la imagen, nos va a surgir a menudo un problema: que la diferencia de luz que reciben las distintas partes de la imagen (cielo, fachada expuesta al sol, fachada en sombra, etc) hacen que el sensor de nuestra cámara no sea capaz de registrar toda esa diferencia de luminosidad. El contraste es muy fuerte y tendremos que privilegiar unas zonas y sacrificar otras. Por ejemplo, si no queremos quemar el cielo y tenemos en cuenta la luminosidad que hay en esa zona, habrá otras zonas que quedarán en sombra, completamente negras, sin ningún tipo de detalle. Si, por el contrario, queremos privilegiar esas zonas en sombra, el cielo nos quedará totalmente blanco, sin detalle, quemado, sobrexpuesto.